Oda a la imperfección

Nunca he sufrido las duras consecuencias del perfeccionismo como en los últimos dos años de mi vida. De hecho, antes no me hubiera considerado especialmente perfeccionista, pues soy muy impaciente por naturaleza, pero cuando el perfeccionismo se une a la inseguridad, la mezcla es explosiva y brutal, y no en el mejor sentido.

el monstruo del perfeccionismo

Llevo con la intención de sacar adelante un proyecto propio hace ya más de un año. Sin embargo, el perfeccionismo me ha tenido paralizada en el sentido literal de la palabra. Me ha pasado año y medio definiendo la idea, diseñando la web, cambiando la web, volviéndola a cambiar, redefiniendo la idea una vez más, haciendo cursos entremedias, perfeccionando esto y lo otro... el tiempo pasa y como no saco nada adelante, mi inseguridad aumenta. Es un círculo vicioso...

También es verdad que he estado sometida a un período de búsqueda interior bastante intenso durante estos últimos años. Al ser un espíritu renacentista en toda regla, me ha costado mucho encontrar mi camino. Si os interesa, podéis leer sobre el espíritu renacentista aquí.

En cualquier caso, el post de dos ideas principales que me gustaría recordarais:

  1. Por un lado, las cosas toman el tiempo que toman. Todo tiene su momento.

  2. Por otro, el perfeccionismo hace muchísimo daño. Nadie necesita nuestra perfección, sino nuestro nuestro arte, nuestra sensibilidad, nuestro producto.... eso es mucho más interesante. Sé que es difícil por experiencia propia, pero es mejor, sacar al mundo algo imperfecto, que no sacar nada y que quede olvidado en el silencio...

Así que a partir de ahora yo misma me comprometo a olvidarme de la perfección y a ofrecerle al mundo lo que tengo para dar, con mis cosas buenas y mis imperfecciones. Algo bueno saldrá, digo yo....

el monstruo del perfeccionismo